¿Que es el Chi Kung?

Esa es la primera pregunta que me hacen cuando alguien escucha el término Chi Kung.
Pienso unos segundos y me largo: “El Chi Kung es una disciplina milenaria de origen chino. Es una mezcla de ejercicio físico con meditación que tiene como principal objetivo la salud”.
Esa respuesta es una de las tantas respuestas desacertadas, a mí entender, de los que tenemos la responsabilidad de hacerle frente a semejante pregunta.
Algunas respuestas son más esotéricas y elaboradas, otras más erradas o marketineras. Y algunas sumamente sencillas, como mi Maestro que dice a secas: “es una disciplina apasionante”.
Esa respuesta lo dice todo, pero a la vez me hace mucho más difícil la tarea de elaborar una respuesta propia que pueda “venderle” a la gente.

La realidad es que en efecto el Chi Kung es una disciplina milenaria de origen chino, como ya había expuesto. También incluye ejercicio físico. Incluye meditación. Y su principal objetivo es precisamente la salud (en el sentido más amplio que nuestras mentes puedan imaginar). Pero aún así para cualquiera que haya practicado alguna vez Chi Kung de manera dedicada y a conciencia esta respuesta se queda corta.
¿A qué me refiero con esto? A que para saber de que se trata el Chi Kung hay que practicarlo, sin excepción. La experiencia y las sensaciones producidas por la práctica del Chi Kung no son catalogables. Cada ser humano es absolutamente distinto al otro por lo tanto todos reaccionaremos de distinta manera antes los mismos estímulos.

Para organizarnos un poco podemos separar los objetivos o resultados en dos aspectos, externos e internos.
La parte externa es la más obvia y evidente. Fortalecer la estructura muscular y tendinosa, lograr una mayor flexibilidad, cuidar la salud de las articulaciones, y el etcétera sigue y sigue por donde se les ocurra.
La otra parte, la interna, es la más complicada de enumerar y describir. En cierto punto esto se debe a que nuestra mente occidental no está muy acostumbrada a pensar en el “adentro”. Ni siquiera tenemos incorporado el concepto de que haya algo “adentro”, más que órganos y todo eso que nos enseñaron en la escuela.
Para el Chi Kung, el concepto de “adentro” abarca cosas como energía, mente, espíritu y aquí es cuando la cosa se empieza a poner confusa.

Los ejercicios de Chi Kung intentan unir lo interno con lo externo, y la clave para este logro es la respiración. Apaciguando la respiración logramos relajar el cuerpo y acallar la mente, para lograr un estado de armonía en el que podamos de alguna manera observar y escuchar al cuerpo y a la mente sin la intromisión de los pensamientos.

Aun así, nuestra mente sumamente ansiosa nos apura y nos preguntamos, ¿Cómo enumerar o cuantificar los logros y los beneficios?
Los beneficios internos no se pueden enumerar ni cuantificar, ya que como mencioné anteriormente cada uno tiene sus carencias y es probable que el organismo reaccione de acuerdo a ellas. Es por esto que cuando mis alumnos me preguntan sobre este tema les digo que practiquen, que no se preocupen por saber de antemano cuales serán los beneficios, que tomen como garantía de la efectividad de este método la milenaria historia que supera los 3 mil años. Pero eso sí, la única manera de obtener algún beneficio ya sea interno o externo es PRACTICANDO en clase o en casa, bajo la tutela de un Maestro o solo, pero sin dejar de mantener el enfoque en que solo la perseverancia y la disciplina son los responsables de que uno pueda encontrar la armonía externa e interna.

Autor: Instructor Mariano Alfonsi