Los Mandalas

Nota tomada del material virtual de la Lic. Marita Gómez Tiesler


El Mandala es una manifestación artística de todas las culturas a lo largo de toda la historia de la humanidad. El Mandala terapéutico permite ir de lo visible a lo invisible, adentrarnos en nuestro interior y expresar con imágenes y colores aquello que no podemos decir con palabras, de esa manera se convierte en una expresión reveladora de las necesidades de nuestro ser.
El Arte-Terapia es un nuevo campo del conocimiento que consiste en guiar a las personas para que se conozcan a sí mismos a través de la creación artística, se valora el proceso de creación y expresión del sí mismo más que el producto final, el valor de cada obra será el que cada uno sienta que revela su más genuina emoción
Utiliza el arte como forma de manifestación del alma, del ser interior, para lograr la armonía y la sanación, dejando para los artistas las cuestiones técnicas.
Se sustenta en la Psicología Analítica creada por Carl Gustav Jung, psiquiatra suizo, que vislumbró la unión del psiquismo del hombre con algo más trascendental, dedicándose a investigar los Mandalas, la Astrología, las Religiones, la Espiritualidad, etc.

El Mandala - Origen en la Historia y distintas culturas

Mandala, es una palabra de origen Sánscrito, que es la lengua sagrada de la India, significa “centro”, “círculo”, “anillo mágico”, y representaban un diagrama místico, de carácter religioso, en forma de círculo que giraba alrededor de un centro o dentro de un cuadrado.
En la actualidad se usa este nombre para designar todo tipo de imagen organizada alrededor de un punto central, -algunos autores usan el nombre de “dibujo centrado”- que pueden contener múltiples formas geométricas y simbólicas, muy complejas como las de los monjes tibetanos o tan sencillas como los garabatos de los niños pequeños.
Geometría significa “medida de la Tierra”. En el antiguo Egipto el Río Nilo desbordaba cada año sus márgenes, inundando las tierras de cultivos y borrando la delimitación de las parcelas, cuando las aguas se retiraban volvía a comenzar la tarea de marcar y definir los límites. Ese trabajo se llamaba “geometría”, y era considerado como el restablecimiento del orden y la ley sobre la tierra. La Geometría es el estudio del orden espacial mediante la medición de las relaciones entre las formas.
Platón afirmaba que las nuestras ideas provenían del Mundo de las Formas, el mundo de lo invariable, un mundo no visible donde se encuentran la esencia de todo lo que conocemos, por lo que recomendaba la Geometría como forma de conocer y describir ese mundo “metafísico”
Los humanos vivimos atrapados en el cambio, en lo variable, en la confusión de los acontecimientos y circunstancias, por lo que siempre hemos buscado aquellos que no cambie, que sea permanente, con nos otorgue seguridad y claridad interior.
La Geometría Sagrada traslada las formas de ese mundo espiritual al diseño del Mandala para ayudarnos a encontrar el orden y la esencia de nuestro Ser Interior.
El Mandala geométrico favorece la concentración y nos permite enfocar con más precisión nuestros objetivos, en momentos de crisis o confusión nos dá la posibilidad de reestructurarnos mediante la paciencia, la precisión, la claridad, la decisión y la voluntad que requiere su construcción.
Desde los orígenes de la humanidad se dibujaron Mandalas, los pueblos prehistóricos representaban al Sol y la Luna como mandalas circulares y espirales , pintados en las paredes de las cuevas y en las rocas
En bajorrelieves nórdicos anteriores a la Edad del Bronce, aparecen círculos que probablemente representen la presencia de sacerdotes del dios Sol en la bendición de barcos.
La mitología egipcia describe al cosmos como un redondel sin costuras antes que comenzaran los tiempos, al igual que los mitos de la creación en las tradiciones europeas, africanas, indias, etc. También en nuestra propia cultura occidental el círculo se relaciona con el origen de todas las cosas.
En todas las culturas aparecen históricamente manifestaciones artísticas con forma de Mandalas diseñados en pinturas, bordados, tallas populares, mayólica, azulejos, en la tierra o en la arena, los las danzas circulares de pueblos originarios de todo el mundo. En el Tibet son usados para la meditación y el evolución espiritual, los Indígenas de América los usan para protección de los malos espíritus y enfermedades, los Celtas los diseñaban como “lazos mágicos” , los pueblos alemanes los llamaban “hex signs” en alusión a los signos usados por las brujas o hechiceras para alejar los malos espíritus y proteger las cosechas. Las iglesias católicas tienen mandalas en los techos a los que llama “Rosetones”.
La naturaleza misma se manifiesta con forma de Mandala, desde el sistema solar con los planetas girando en órbitas alrededor del Sol hasta las células o los átomos que conforman cada objeto y ser que habita esta Tierra.
Los copos de nieve visto en microscopios forman exquisitos mandalas, las frutas cortadas transversalmente, las flores, etc.; también en lo cultural estamos rodeados de Mandalas: la brújula, el cuadrante de un reloj, el círculo zodiacal.
La naturaleza y el cosmos se manifiestan en forma circular, en curvas porque la Creación está plasmada bajo las formas sagradas. El mundo humano, incorporó las líneas rectas y los vértices, los cuadrados, donde interviene la medición, los instrumentos para tomar los ángulos, etc.
Si nos detenemos a mirar los regalos de la naturaleza veremos que estamos rodeados de Mandalas.

 

Su ingreso a Occidente y significación desde la Psicología Junguiana

En la ciencia occidental contemporánea fue Carl Gustav Jung el primero en reconocer el valor terapéutico de los Mandalas.
Jung fue el “discípulo elegido” de Freud, cuando se conocen Freud ya había desarrollado la mayor parte de su Teoría Psicoanalítica, y aunque Jung admirara a su maestro creía que la psique humana era mucho más compleja de lo que Freud proponía.
Freud tenía al “complejo de Edipo” como fundamental en su teoría, sostenía que la energía sexual – la Libido- era la que guiaba nuestra vida. Edipo sin saberlo se enamora de su madre -Yocasta- y mata a su padre –Layo. Cuando Edipo y Yocasta descubren la verdad ella se suicida y él se arrancó los ojos. Freud sostenía que este conflicto se repite una y otra vez en cada niño de entre 4 y 5 años de toda la humanidad.
Sin embargo Jung va más allá y piensa que todos los mitos antiguos siguen vivos en nuestro interior, no solo el de Edipo, y afirma que la Libido no es solamente energía sexual, sino “energía psíquica” que impulsaba al hombre en una búsqueda de sí mismo y de un ser superior. Consideraba que cada persona está conectada con todos y cada uno de los seres humanos, y a su vez, todos estamos conectados con todos los aspectos del universo y de todos los tiempos. Así concibe el concepto de “inconsciente colectivo” que son imágenes y patrones de conducta que no han sido adquiridos por un individuo durante su tiempo de vida y sin embargo se manifiestan en todos los individuos de todas las épocas.
Según Jung, el consciente es solo la punta del iceberg, y por debajo subyacen dos mundos mucho más amplios que son el inconsciente individual y el inconsciente colectivo. En esa zona más profunda de la psique existe lo que llama Arquetipos, que son ideas, imágenes, formas comunes a todos los hombres en todos los tiempos.
Así se encuentra con los Mandalas y con la Idea de El Dios de Nuestro Interior- el SELF.
Jung explica que si todos los seres humanos en algún momento de nuestra vida, independientemente de la cultura, raza, credo, tiempo o espacio, nos planteamos la idea de Dios es porque hay en nuestro interior alguna experiencia que corresponda con la divinidad, sin afirmar que exista o no un Dios poseemos un “arquetipo” que nos lleva a pensar en él.
Jung queda fascinado cuando se da cuenta que en sus propios sueños y en los de sus pacientes aparecen Mandalas, casi siempre en los momentos en que se estaba intentando restablecer la unidad interior. El círculo representa la totalidad del Self- de nuestro Ser o Dios Interior- y el cuadrado representa el Ego Individual.

 

Valor terapéutico y relación con la meditación

Crear y pintar Mandalas tiene un enorme valor terapéutico, tanto para adultos como para niños, para personas con alguna enfermedad como para las sanas. Da resultados especialmente positivos con niños inquietos, nerviosos o difíciles, ya que combinar colores y formas les ayuda a ordenarse mentalmente y a aquietarse.
A los ancianos les produce una gran satisfacción reencontrarse con los colores, con los lápices de la infancia. A medida que envejecemos vamos perdiendo la memoria inmediata, pero mantenemos intacta la memoria del pasado lejano, tal vez no nos acordamos que comimos ayer, pero con mucha seguridad sabemos que ropa nos pusimos el primer día de clases en la primaria. Por esto, volver a una actividad que nos conecta con la niñez, en la cual todas las potencialidades estaban aún por desarrollarse, en la que el cuerpo era sano y poderoso, hace que los ancianos se entreguen sin dudarlo a la pintura de los Mandalas.
Gracias a su forma concéntrica el Mandala es un modelo de meditación ideal para las personas que no tienen demasiada experiencia en prácticas meditativas orientales, y refuerza los resultados en aquellas que practican yoga, meditación, etc.
El Mandala representa la totalidad de la persona, lo consciente y lo inconsciente, la composición armónica alrededor de un punto central significa la búsqueda y el encuentro con el Self- con nuestro propio Dios Interior.
La sanación se va produciendo porque el Mandala reúne las fuerzas espirituales que están dispersas en nuestro interior, equilibra las contradicciones o actúa como mediador en la confusión, siempre es reflejo del alma y de su estado en un momento determinado, por eso ayuda al conocimiento del sí mismo sacando a luz la sabiduría inmanente en nuestro espíritu.


Los Mandalas son de gran ayuda cuando:

• hay conflictos no resueltos,
• se sufre de problemas de autoestima
• se tiene la sensación de estar desequilibrado
• se tiene miedo de perder el control de si mismo
• se siente deprimido o confundido
• se está transitando un duelo o un cambio profundo
• se reacciona con agresividad o irritación a menudo
• se tienen conductas adictivas
• se perdieron las fuerzas y las esperanzas para seguir
• se está estancado ante una situación negativa

Crear y pintar Mandalas es una forma de meditación

Durante la meditación la persona deja el estado racional para encontrarse con su alma o ser interior, solo desde ahí puede descubrir cuales son sus conflictos y qué podría hacer para resolverlos. Aunque es un estado de conciencia no es lo mismo que el estado de vigilia alerta en el que estamos normalmente.
Cuando se medita disminuye el consumo de oxigeno y la frecuencia respiratoria, la presión sanguínea y el nivel de ácido láctico, esto favorece a que se aflojen las defensas del consciente y puedan manifestarse los contenidos del inconsciente que están siendo reprimidos.
Los Mandalas son como un espejo que invita al visitante a un momento de pausa e introspección, a encontrar respuestas para las preguntas ¿en qué mundo (interno) estoy viviendo ahora? ¿Cuál es el origen de mi dolor? ¿Cómo puedo ganar más serenidad, amor y felicidad en mi vida?
La meditación ayuda a tomar contacto con las actitudes y mecanismos de la propia mente que nos generan dolor y provocan sufrimiento a los demás. El nivel de pensamiento conceptual que se alcanza durante la meditación reflexiva es más sutil, más profundo y por lo tanto más potente que el de los pensamientos cotidianos.
El hecho de que nuestros sentidos no estén siendo bombardeados por los estímulos habituales y que nuestra mente y emociones se aquieten, nos facilita concentrarnos con más intensidad y desarrollar una sensibilidad muy fina en las actividades mentales.
En un estado de silencio interior, la percepción intuitiva y la comprensión del significado de esos mecanismos y actitudes en la propia vida. Nos ayuda a escuchar las voces de los maestros transmitiéndonos sus enseñanzas y a captar los símbolos que nos guiarán en nuestro aprendizaje para dar una nueva respuesta a la vida.