Sobre los tes

Todos los tés, el negro, el verde y el rojo (oolong y pu-erh) están hechos de la misma planta, la Camellia sinensis. Sus diferencias en composición química y sabor, se deben a diferentes procesos post-cosecha.

Las hojas de té negro son marchitadas justo después de la cosecha, para reblandecer la hoja y poder enrollarla sin que se rompa. El enrollado (antes manual, ahora con máquinas) rompe las células de las hojas y así se liberan los aceites esenciales de la planta. Acto seguido se fermentan a 22ºC y 90-95º de humedad. El secado, a 250ºC, se realiza para detener la fermentación y para que el té pueda conservarse en óptimas condiciones.

Las hojas de té verde son vaporizadas directamente para evitar los procesos de oxidación (eliminando la enzima que realiza la fermentación). Después se enrollan y se secan. Así conserva su color verde.

Las hojas del té oolong son marchitadas con la luz del sol, después se agitan para romper un poco los bordes de las hojas. Al reaccionar las sustancias químicas de la hoja con el oxígeno, los bordes se vuelven rojizos. La fermentación, sin embargo, se detiene tempranamente; así, obtenemos el té semi-fermentado.

El té pu-erh es un té semi-fermentado que pasa por un proceso de maduración (añejado) posterior.

Bien conocidas son las múltiples propiedades beneficiosas de los tés. Compuestos químicos como la teína, la cafeína, los taninos, el flúor, vitamina C o los flavonoides le dan su capacidad antioxidante, antiinflamatoria, antialérgica, antibiótica, antivírica, antiséptica y detoxificante. Cura los problemas digestivos, infecciones, previene las caries, activa el sistema inmunológico y combate varias formas de cáncer. Y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.